Hace un mes una amiga me contaba que vio a su ex con otra. ¿Tú puedes creer eso? El muy muergano. Ya está con otra. ¡Olvidarme a mí chica! ¿Tu has visto? Y me decía que me amaba. Que se iba a cortar las venas si le faltaba. Que yo era lo máximo y sin mi no vivía, y apenas dos meses después lo veo con otra. Todos son iguales. Ninguno sirve.
Su monologo me dejó muda. No podía creer lo que me decía. Estaba en estado de shock, pero no porque el susodicho estuviese con otra. Eso me parecía de lo más normal, sino por la angustia y molestia de la que se creía agraviada porque para mí estaba bien equivocada.
Cuando al fin pude articular palabra dije: Ya va. ¿Ese fulano no te dijo todo eso porque lo dejaste? Creo recordar que él quería algo serio, quería "cosas" (casa, matrimonio, hijos) que tú no estabas dispuesta a darle. Y recuerdo que le dijiste que se fuese con su música a otra parte. Que se buscara a un ser que le quisiese dar esas cosas tan cotidianas. ¿No es el mismo?
Ella respondió: Sí, el mismo. La verdad, la verdad, no me molesta que tenga otra sino que me olvide tan rápido. Olvidarme a mí chica, yo que soy la pepa´el queso. Y dijo eso con tanta convicción que casi se lo creo.
La verdad es que la entendí perfectamente porque el hecho que lo sustituyan a uno pega en el ego. Pero, respiré profundo y con mi dulzura característica le dije: querida mía, los seres humanos tenemos la necesidad de ser inolvidables. Y queremos que las personas que nos acompañan nos quieran eternamente. La verdad, eso no sucede. Alguien que decía morir por nosotros (o nosotros que decíamos morir por alguien) en menos de 2 meses ya es completamente feliz. Y luego no te entiendo, si no lo querías, te molestaban sus mensajes de texto y hasta te daba fastidio verle la cara ¿cómo es que ahora quieres que pase toda la vida llorando y detrás de ti? Bueno, sí pude salir, pero no todavía, respondió. Y justo ahí cometí, lo confieso, un gran error, pues le dije: Ya va, déjame ver si entendí. Ni contigo ni con otra. De modo que si alguien termina contigo debe echarse a morir y no pararse más nunca del despecho. Tú si eres brava. Pues mija, bájese de esa nube. Eso es bien egoísta y es un error que cometemos todos los humanos. A todo aquel que me cuenta algo así (hombre o mujer) siempre le digo: más bien alégrese porque esa criatura encontró alguien más y ya no le va a molestar. . . y digo que fue un error porque terminando de decir esas palabras me miró con un profundo desprecio y no me habló nunca más. Y después dicen que la verdad nos hará libres.
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