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!PLANCHA, PLANCHA, PLANCHA¡

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:45

En reiteradas ocasiones he dicho que no soy feminista sino que creo en un mundo donde todo sea igualitario; pero la gente no me cree. Reafirmo lo que he dicho hasta ahora, creo en la utopía de un mundo igualitario; creo en la máxima filosófica de la cultura occidental que dice: lo que es bueno pal pavo es bueno pa la pava.


                   Comprendo que es difícil, complicado, pero es lo que quiero: Justicia. Comprendo que ese término, justicia, depende del que lo interprete. Es decir, que cada quien acomoda el saco según le convenga o le acomode. Y esto lo reafirmé en una conversación con una compañera de trabajo quien me decía: "Tú, y todas las que como tu le envenenan la mente a las mujeres con la igualdad, deberían desaparecer de la faz de la tierra. Lo que pregonan es imposible de conseguir y sobre todo no es sano"


               Rauda y veloz esgrimí mi discurso feminista de la izquierda, mi derecho a las reivindicaciones sociales de las damas y mi necesidad de una sociedad justa, equitativa e igualitaria, pero la mujer me atajó con un tajante: "Eso es embusteeeee. No intentes confundirme con un discurso barato que no sirve para nada." Yo intenté responderle cuando agregó:

              "Yo sé muy bien de lo que hablo porque era como tú. Medio pistola y creyendo en pajaritos preñaos. Me casé pensando que la igualdad era tanto posible como necesaria. Así que pelee por mi libertad, mi derecho y mi individualidad. Nací en Latinoamérica y acá culturalmente eso no es posible, pero decidí pelear contracorriente. En fin chica que al comprender que eso no se podía conseguir en pareja lo dejé. Y fui plena, feliz, individuo, posmoderna, feminista, lo máximo pues, lo máximo.


                      Ahora puedo salir con la falda más cortita del mundo y nadie dice, como si yo fuese un objeto de su propiedad: ¿Pa donde vas tú? ¿Cómo va a andar mi mujer vestida pa que me la vean?


             Puedo llegar tarde a la casa y nadie me envía un mensajito de texto preguntando: ¿Mija y a qué hora se come en esta casa? ¿Tú abandonaste tu marido? Cuidado y te lo expropian.


              Si quiero puedo perderme de rumba el fin de semana sin pensar en que tengo que cocinar, lavar y planchar. Sin nadie que moleste, fastidie, que sea dependiente y me explote como si yo fuese su muchacha de servicio. Sin nadie que diga: mi amor y yo me quiero poner es esta camisa (se antojaba de la única que no estaba planchada). Plánchala o consigo a una que contentica me las plancha todas."


               Yo, que no comprendía su queja, le dije: pero bueno, lograste todo lo que querías. La liberación, la igualdad, la individualidad absoluta. ¿Cuál es la queja, pues?


                ¿Cómo que cuál es la queja? Que ahora me aburro y mi vida es un fastidio. Que extraño al tipo, que los fines de semana no puedo vivir pensando que no tengo a nadie a quien plancharle la camisa. Que extraño mi esclavitud, pero con mi gordo. Que me engañaron todas las feministas de la tierra, eso chica, eso. Extraño mi plancha, mi cocina, mi esclavitud. Esa, era la felicidad y no lo supe nunca…. Sólo pude decir: tú palabra por delante.


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Adulto con-tem-po-ra-neo

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:41

Esta semana un amigo me comentó: "leí tu artículo de la semana pasada. Estoy de acuerdo con tu amigo. Escribes puras tonterías. Esos textos no le gustan a nadie en el mundo intelectual. Con eso no lograrás respeto, porque vamos a estar claros, están mal escritos. No ganarás el Nobel. Y yo que tu me pusiese serio. No eres una jovencita. Ya eres adulta contemporánea."

             Suelo ser más bien callada, tranquila. Así que sin mucho lio, le dije que no aspiraba ganarme el Nobel. Que los artículos me servían para desestresarme y no pensaba dejar de escribirlos porque a los intelectuales corianos les pareciesen basura. Y seguimos hablando de otras cosas. La verdad, la verdad no me importó sino ese final "Ya eres adulta contemporánea." Y la cara de absoluto desprecio con la que fue acompañada la expresión.


            Yo me pregunté: Y qué será eso que mi jovencísimo amigo lo pronuncia con tanto asco. Adulto con-tem-po-ra-neo. Me suena a emisora de radio con música suave. Como no sé, busco en el diccionario, pero ahí no aparece. Voy a la sacrosanta internet, me digo: si no muero atropellada en la superautopista de la información seguro que saco en claro que significa eso. Y ahí leo: Dícese de target de público que está ubicado entre los 25 y los 50 años. Gustos e intereses variados. Persona con responsabilidades y en el cenit de la vida.


             Mmmmm, desglosemos: público, público, no personas. Es decir que terminé siendo simple espectador que se compra todo lo que le digan y se come lo que le vendan. Luego eso de "en el cenit", lo más alto. Osea que lo que viene es en bajada. De modo que adulto contemporáneo es un eufemismo para decir: "viejo". Y los viejos no se divierten. Ni se ríen o se enamoran. Tienen que ser responsables todo el tiempo y pensar que la vida se les va a acabar en cualquier instante. Así que me han dicho vieja, vaga, sin oficio y además público consumidor. Imagino yoooooooo que eso significa que estoy en las últimas. Con razón a mi amigo le dio tanto asco cuando lo pronunció.


             De modo y manera que esta adulta contemporánea debe dedicarse a escribir textos serios. A hacer ejercicios para ser adulta contemporánea, pero parecer adolescente y lograr entrar en la ansiada talla XXS. Y procurar el respeto de los intelectuales de la localidad, pensando que debo dejar una huella perdurable sobre la faz de la tierra, angustiándome porque aún no soy candidata al Nobel. Eso me parece, como diría la tía de una amiga, mucho involucro. Yo mejor sigo como estaba antes de saber que era una adulta contemporánea. Es decir, feliz.


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!Ay mamáaaaaaaaaaaaaaa!

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:40

Se acerca el día de las madres, lo recordé porque un individuo ahí se acercó para hablarme al respecto. Me dijo: Chica, tú que te la pasas de sin oficio, escribiendo tonterías sin importancia, deberías escribir cosas serias como lo que sucede ahora por el día de las madres. Yo respiré profundo y conté hasta cien mil para no brincarle encima al ser que me llamaba sin oficio. Sonreí, puse cara de tonta y pregunté: ¿Qué sucede con el día de las madres? Y les juro que me arrepentí inmediatamente porque el tipo se lanzó un discurso bárbaro, un monologo larguísimo y amargo.


                Dijo: "Un desastre. Antes uno regalaba algo. Cualquier detalle y la mamá se ponía contentica, pero ahora noooooo. Las cosas han cambiado y uno teme comprar y regalar porque todo es muy complicado. Te le apareces con unas ollas bellas, costosas y resistentes e inmediatamente te dicen: imagino que trajiste un mercado con esto y que además te vas a poner a cocinar tú porque yo ni loca. Hoy es mi día.


                 Si le regalas una cocina, de esas modernas, grandes, carísimas, bellas, inmediatamente te forman un zaperoco mientras murmuran: ¿ah pero esto fue lo único que se te ocurrió regalarme? ¿Tú crees que yo soy esclava? Espero que junto con la cocina venga un manual para que la uses o un contrato para una cocinera, porque Monagas abolió la esclavitud mijito.


                Dime si uno compra una de esas superlicuadoras. La respuesta es inmediata, supongo que trajiste frutas, azúcar y ganas de ponerte a hacer jugos porque lo que es esta no hará pero nada, estás bien equivocao.


                 Y si es una bata o un pijama la cosa se pone color de hormiga brava. Te la baten en la cara mientras te gritan. ¿Y tú crees que yo soy una abuelita? Machista de porquería. ¿Por qué no me diste un vestido de noche, unos tacones, otra cosa para mi disfrute?


              Si uno se pone creativo a comprar bisutería o carteras o zapatos o cosas de esas, seguro, seguro que le dicen: ¿Qué es esto? Esto no se parece en nada a mí. Tú como que no me conoces. Pero dime tú. ¿Cómo se parece una mujer a unos zarcillos?


              La culpa es de la liberación esa del carrizo. Antes las cosas eran más sencillas. Ahora uno regala algo y termina siempre mal, todo lo toman a mal, no comprenden que uno sí se las ingenia para regalar, pero es que las mujeres ahora son muy inconformes. Uno le regala, pero igual sale regañao y diciendo: ¡Ayyyyyy mamáááááááááá!"


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¿La mamá del niño?

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:38

Soy una mujer de esta época, pero no fui criada en ella. Provengo de una era distinta, donde la educación y la relación con los padres se llevaban de otra forma. No sé sí mejor o peor, distinta.


              Recuerdo que si mis padres querían que hiciese silencio simplemente pelaban los ojos, captaba inmediatamente la seña y caía en un mutismo impenetrable. Si le hago eso a mi sobrinito dice: "¿Tía y por qué me pelas los ojos? ¿No quieres que le pregunte a tu amiga por qué es que está tan gorda? Parece ballena". Hablan y uno piensa: trágame tierra.


               Si querían que permaneciera sentada decían: "Vamos a salir, pero se comporta". Al llegar al lugar me sentaba y hasta dormía en la silla. Ahora los niños se sientan 1minuto y acto seguido se levantan y dicen: "necesito jugar porque soy un niño en crecimiento. Necesito ejercicio para fortalecerme sanamente. No puedo permanecer en ese lugar al que me confinaste porque perturba mi crecimiento sicomotor". Y una sale a buscar un diccionario pa terminar de entender lo que dijo el muchacho.


                   Si salíamos a comer éramos advertidos previamente: "Se comen todo". Uno iba contento y se comía lo que fuese. Ahora nooo. El niño dice: "Quiero ensalada verde con pollo. Muchacha linda, bella (dirigiéndose a la mesera) a mi me trae, por favor, una ensalada verde con pollo y un jugo. ¿De qué jugo tienes? OK. De ese. Muchas gracias". Y sólo come lo que ordena, mientras uno piensa: fin de mundo. Yo aún necesito que alguien me ayude a elegir.

              Puedo decir sin ningún tipo de vergüenza que durante toda mi infancia usé la ropa que escogió mi mamá. Ahora eso no sucede. Los niños dicen: "No mami, zapatos no me gustan. Feos, no quiere ponérselos. O esos zapatos no son los de spiderman y yo quiero son esos." Si a estas alturas del partido, le digo así a mi mamá, creo que me irá bastante mal.
La verdad no me molesta ese tipo de crianza, me asombra, me asusta un poco, me da gracia e incluso risa. Son gente pensante, con carácter, que tiene bien definidos sus gustos. Todo me parece bien, pero hay ocasiones en las cuales los niños son una pila de animalitos salvajes que se suben a todas partes, rompen todo, corren como caballos desbocados y gritan como si estuviesen en un ataque de vikingos.


                 ¿No se han encontrado en un lugar en donde un grupo de niños se empeña en hacer lo que quieren y no existe un adulto responsable que los frene? Ahí, justo ahí es que provoca preguntar ¿Y la mamá del niño? ¿Dónde está la mamá del niño?


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Pero hay que darle tiempo

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:34

Días pasados conversaba con mi hermana acerca de esta cultura que nos impele a ser apariencia. A rendirle tributo a lo plástico y lo superficial. Le comentaba con una convicción absoluta, de feminista de la izquierda, que no puedo tolerar que a las mujeres se nos trate como objetos decorativos. ¿Cómo es posible que no sea bella sino soy XXS y mido 90-60-90 o algo cercano a eso?


                 Me quejé amargamente durante varios minutos. Dije: no es posible que tenga que morir de hambre para entrar en un molde que la sociedad me impone. Me quejé porque es intolerable que mi talla M sea algo vergonzoso. Y argüí que la vida no puede ser una eterna juventud, que la gente tiene derecho a envejecer, perder tono muscular, arrugarse, encanecer. La vida es para vivirla y el envejecimiento es un proceso natural. Mi hermana asentía unas veces más, otras menos y me dejaba quejarme.


                   Le decía: ¿chica, pero cómo es posible que una mujer de 30 sea vieja? ¿Cómo es posible que para conseguir pareja una tenga que tener 20 y parecer de 15? ¿Qué es eso? No lo entiendo. Una es inteligente y la inteligencia seduce.


                   Uno de mis sobrinos, decidió intervenir y me dijo: "Eso es verdad, pero hay que darle tiempo. Usted es inteligente y quiere seducir a alguien tiene que montarle una cacería, adivinar sus gustos, hablarle de Sartre, de la deconstrucción, de Einstein y un largo etcétera. Pa eso necesitan mínimo salir unas 3 veces. Eso es mucho tiempo. En este mundo posmoderno de nuevas tecnologías eso es una eternidad".


                 Intenté contestar con un argumento lógico y sólido, pero el muchacho me atajó. "Ya va, no he terminado. Ponemos a Ud. y otra de sus amigas, así viejas (¡ay! Eso dolió. Pero tengo más de 30, para esta sociedad soy vieja. Me la calé). Ud. las pone juntas. Su amiga está explotá, Ud. no. ¿A quién ven y le sacan conversación? A la vieja guenota. No le van a preguntar: ¿Mija y tú estudias? ¿Eres magíster? ¿Terminaste el doctorado? ¿Cuál es tu coeficiente intelectual? Nooooooo. La mirarán. Las mujeres saben eso, de publicidad y venden su imagen. Una vez atrapado el público, escogen y terminan de embromar a uno. Yo pensé que Ud. sabría esas cosas. ¿No ique es muy inteligente y sabe de semántica? ¿Pa qué va a trabajar el doble si va a conseguir lo mismo? La inteligencia seduce, pero hay que darle tiempo.


              Quedé muda. Me dijo vieja el muchacho falta de respeto. Palidecí, dí media vuelta y me fui ofendida, pero pensando: el tío de una amiga es cirujano plástico, la semana que viene pido consulta.


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!Quien fuera perro!

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:30

En una profunda disertación filosófica, unas alumnas de la universidad decían que caminar, por cualquier calle de Venezuela, representaba exponerse a un mal rato, porque cualquiera se sentía en el derecho de agredirlas con un piropo. Que es una costumbre odiosa que debería desaparecer. Sinceramente no estoy en contra de esa costumbre. Y no lo estoy por varias razones: 1) el venezolano es bastante creativo con los piropos. 2) el asunto ya se está tornando bastante equitativo porque he visto a jóvenes, tanto chicos como chicas, agradando a un transeúnte con una flor. 3) he percatado que la gente, se sienta agredida o halagada procura contestar al piropeador. 4) contrario a lo que pueda creerse, el venezolano no sólo mira a las flacas tipo top model, es bastante democrático en los gustos (flaca, gorda, vieja, joven, explotá o no, si sale a la calle recibirá su piropo). Es decir, para todas hay.

                  Como me gustan las experiencias antropológicas indagué por acá y por allá cuáles habían sido los piropos más originales y sus respectivas respuestas (que dijeron o que recibieron mis amigos) y acá les coloco los que, a mi parecer, son los más curiosos.


                 Él con cara de galán dice: Mamitaaaa, ¿te ayudo a cruzar la calle? Ella muy seria responde: prefiero que me atropellen.


                  Ella, envalentonada con las amigas que le hacen barra, dice: ¿De que juguetería saliste? ¡MUÑEECOOOO! Él, azorado porque no esperaba que le dijeran nada, atina a decir muy bajito: ¿Por qué, me vas a comprar?


                  Él con cara de sobraó dice. Mamitaaa estás como la Barbie divorciada…. Tienes de todoooo. Ella sólo atina a reír y decir: Gracias, ya lo sé.


                    Ella en un verdadero acto de osadía dice: Quien fuera bizca pa verte dos veces. Él totalmente desconcertado no puede ni responder.


                     Él, mirándola fijamente, le dice: ¡Mamiiiii, quien fuera perro pa orinarte ese cauchito! Ella, totalmente escandalizada por tamaña ordinariez responde: ¡Quien fuera sorda pa no haber escuchado nada!


                Él, joven, pero valiente dice: Mamiiii, termíname de criar. Ella mayor y sabia responde: ¡quiero regalar los zagaletones que tengo en la casa voy a recoger más! Estas equivocao.

             Pero la palma, el trofeo máximo se lo llevó mi hermano Carlos Alberto cuando dijo: ¡Suegra! Le cambio a su hija por mi papá. Ella, una señora muy inteligente, voltea y le pregunta. ¿Ajá? ¿Y qué tal está tu papá?

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!Exijo mi derecho al rídiculo!

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:26

Días pasados hablando con mis amigas percaté que todas ellas; feministas de avanzada, se mostraban molestas frente a otra que, recién enamorada, le escribía mensajes de texto a su amado, confieso que los mensajitos eran de los más cursis y ridículos que haya leído en mi vida, pero eran de su agrado, era ella quien los enviaba.


                   Mis amigas se quejaban porque la enamorá ponía cara de pistola mientras decía: ¿Viste qué beelloooo mi gordo? ¡Tan lindo mi cuchurrumiiiiiii! Y cuchurrumi la llamaba y ella le decía al teléfono: "Si mi amolcito, me haces muchísima falta bello, mucha. Te quero mi negrito lindo. Besitos, besitos para ti mi ponquecito dulceee."


                    La verdad no era que yo estuviese encantada con el asunto, pero tengo por regla general vivir y dejar vivir. No me meto en la vida ajena porque no quiero que se metan en la mía. Yo miraba la escena: la enamorá portándose como adolescente enamorá y las amigas molestándose porque la otra no guardaba la compostura. Decían: "Cálmate. ¿Qué te pasa? Pórtate como una mujer adulta chica. Eres inteligente, profesional, déjate de estupideces. Ni que estuvieses saliendo con un príncipe." La otra se sentía mal, porque ella no quiere ser ridícula, todo lo contrario quiere ser una respetada profesional.


                     La situación me pareció cómica al inicio, pero luego me horrorizó. Ya va, ¿de manera que si soy profesional con éxito debe dejar de ejercer mi derecho a hacer el ridículo delante de todo el mundo? ¿Debo reprimir mi necesidad de decirle al otro cuchurrumi, lindo, bello, mi amol y demás? ¡Fin de mundo! ¿Y la libertad de expresión? ¿Dónde dice que los "adulto-contemporáneos(el término es un eufemismo pa' no decirnos viejos) no podemos expresarnos así?


                 Porque como diría mi hermano Carlos Alberto: el ridículo es libre y cada quien lo ejerce a libertad y lo critica a conveniencia… la pobre mujer, aunque no tenga 15, tiene derecho de decirle ponquecito al vejestorio con el que sale. Tiene derecho a poner cara de tonta cuando llega un mensaje del novio. Y el fulano cuchurrumi, aunque sea un tipo serio y respetable, tiene derecho a decir y escribir ridiculeces. Y sobre todo tienen derecho a no ser regañados porque decidieron expresar ridículamente su amor. Y los defiendo no sea que a mí mañana me de por mandar mensajes dulzones y poner cara de mañana de pascua y decir tan belloooo mi negritooo. Y alguno venga y diga que no lo dije, que hablaba mucha pistolada y tan bajo que vine a caer. Que me la tiraba de irónica y terminé el escalón más bajo de la ridiculez. En fin que reivindico mi derecho a hacer el ridículo. He dicho.


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!Tas dejao!

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:23

Esta semana recibí un mail en el cual me pedían que hablara a favor del que deja. Porque en artículos pasados hablé de aquel al que se le cortan las alas en una relación, pero pinté al que deja al otro como un malvado.


                Reflexioné y la verdad es que a todos nos han dejado y que todos, en algún momento de la vida, hemos dejado llorando a alguien. La cuestión es que terminar una relación no es tarea sencilla. Seamos sinceros ¿Cómo decirle a alguien hasta aquí te trajo el río sin herirlo? Sumamente difícil.


              Porque a uno se le acaba el querer y comienza a pensar. ¿Y ahora que le digo yo a este ser pa acabar con esto sin terminar como el malvado? Y ahí mismo comienza cristo a padecer. Ay papaaaaaa.


              Si le digo: Vamos a darnos un tiempo sabrá inmediatamente que lo que quiero es dejar morir de mengua esto y comenzará a llorar. Y no hay nada más pavoso que ver a alguien con los ojos aguados.


                 En cambio si se me antoja decir: La verdad es que necesito espacio, comprenderá que el espacio que quiero es pa salir corriendo y no verle la cara más nunquita. Y seguro me mete el pie pa que me caiga y me rompa los dientes.


                  Podría decirle: es que ya nada es igual, pero sabrá inmediatamente que "lo diferente" me escribe mensajes de textos que me alegran la mirada y puede ser que me reviente el celular contra la pared.


                 Quizá si digo: es que, es que ya no es lo mismo, me parece de un pavoso usar clichés de adolescentes. Eso como que me condenará a la séptima paila del infierno por cursi y pasado(a) de moda.


                  Pensé mucho todo el asunto y la verdad es que como terminar con alguien es sumamente difícil, lo mejor es decirle: Mija(o), vengo a decirte que tas deja(o). Y no hay derecho a pataleo. A llorar a su casa… duro y cruel, pero total, igual nos odiarán toda la vida y nos hablaran mal con sus amigos, que al menos lo hagan con gusto.


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Pa manejar: 3 cosas

Posted by Emilis González Ordoñez on 8:21

Uno de mis sobrinos, con la paciencia de un santo, me enseñó a manejar. Me dijo: "Tía, manejar en este país es fácil. Sólo hacen falta 3 cosas: 1) tener carro y manejar todos los días porque la práctica hace al maestro. 2) no tener miedo, atreverse. 3) y lo último, pero más importante, no respetar NINGUNA de las leyes de tránsito o de la prudencia." Esas indicaciones me parecieron imprudentes y locas. Le dije: "Estás equivocado. Hay que respetar, ser prudente. Le diré a tú papá que no te de más el carro, por irresponsable." (Si, me pasé de pajua, pero se supone que soy el adulto responsable) igual él se limitó a mirarme con lástima. Sólo dijo: "A lo que vinimos, a manejar"

 
               Debo agradecer que no intentara frenar con ese freno inexistente que los hombres creen tener cuando son copilotos; que me dejara meter la pata y no me gritara: "Párate, párate o frena, frena mujer de Dios." O alguna de esas otras bellezas que los hombres gritan cuando utilizan la pedagogía del terror para enseñarnos manejo. La verdad no temen morir sino que choquemos, rayemos o dañemos su preciado auto. Manejé y por experiencia propia tengo mis propias indicaciones:


* Siempre conteste el celular, envíe mensajes de texto y maneje al mismo tiempo. Eso es una forma de hacer deportes extremos.


* No utilice cinturón de seguridad, eso es incomodo y además, si choca, se perderá el placer de pegar la frente contra el volante o mejor aún contra el parabrisas o el pavimento.


* ¿Luz de cruce? ¿Pa qué? ¿Si está hablando por teléfono, enviando mensajes, maquillándose, dándole comida a los niños o metiéndole mano a su pareja va a perder el tiempo en eso? Que se embromen. Que adivinen.


* Nunca, jamás, por ningún motivo ceda el paso. NO. Eso de ser educado es una pistolada. Mejor no le digo como se les llama a quienes lo hacen.

 

* Toque la corneta una micra de segundo después que cambie la luz del semáforo. Pero una micra exacta. No más o Ud. será un pobre ser que no merece manejar.


* Adelante los carros invadiendo el canal contrario, mejor aún si viene un automóvil de frente, ello le permitirá transformarse en una mejor persona. ¿No ve que corre un alto riesgo de pasar a mejor vida?


* Cuando adelante los carros toque corneta y acelere porque eso, por la frecuencia con la que se hace, debe causar cierto placer sexual.


             Muchos detalles se me escapan, lo único que tengo claro es que mi sobrino tenía razón. Si Ud. quiere manejar no busque las reglas de tránsito ni apele al sentido común, Nooo. Eso en este país es una irresponsabilidad total y absoluta. He dicho.


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Hombre no es gente

Posted by Emilis González Ordoñez on 14:58

Hay un dicho sumamente extendido en Venezuela que reza: Hombre no es gente. Porque, según algunas mujeres, los hombres son poco observadores, no son detallistas y tienen memoria de poca capacidad. Creo firmemente que todo eso es falso. Los hombres son detallistas, observadores y tienen una memoria prodigiosa. A estas alturas algunas féminas dirán que enloquecí. Que me hicieron brujería o que este artículo lo escribió otra gente, pero insisto. Están equivocadas. Los hombres no son nada de lo que se le acusa.

            Lo que sucede es que las mujeres no los han visto ni apreciado en su justa medida. Es decir, somos nosotras las que no hemos sido muy detallistas. Porque sino cómo se explica que el mismo individuo que no se dio cuenta que Ud. se cortó el cabello, se puso ropa nueva y se maquilló distinto sea capaz de percatarse, demostrando un verdadero poder de observación, de ese mínimo, casi imperceptible rayón que Ud. le hizo al carro justo del lado del pasajero, por donde se supone el individuo nunca debería mirar.

             Lo mismo digo de la memoria. ¡Pero si no se acuerda del día que nos casamos! Dirán algunas. Probablemente, pero eso sí JAMAS olvida del día que le cambió el aceite al carro para llevar la cuenta exacta hasta el próximo cambio. O del kilómetro preciso en el cual le cambió la correa del tiempo pa llevar la cuenta justa, completa. Ese "detalle" no lo olvida nunquita. Del matrimonio pa qué acordarse, ya usted le dirá. El carro no habla.

           Ni hablar del: Es que no me escucha. No sabe cuando estoy molesta, triste, alegre. Él no escucha nada. ¡Mentira! Eso es falso. Ese mismo señor al encender el motor es capaz de decirle si el ruidito es de rolinera, bujía, caja u otra cosa. ¿Dígame si eso no es tener poder de escucha?

          ¿Qué no es detallista? ¿Qué no compra detalles costosos? Nuevamente falso de toda falsedad. Él compra mucho detallitos como: faros antineblinas. Muy útiles en nuestra Londres particular. O luces HID que permiten que una se maree completamente. Dígame si son subwoofer (porque al parecer decir bajo es como tierruito y el aparato no funciona igual) y twisters que permiten un sonido brillante (indispensable si Ud. puso el subwoofer). Compra rines costosísimos, es que los que trajo el automóvil al parecer no funcionan bien. Ni hablar de la pantalla DVD que colocó en el carro y que no permite que ni usted ni los hijos toquen, y que son absolutamente necesarios para soportar el nmenso e insoportable tráfico de nuestra ciudad. ¿Cómo ha podido ud. vivir sin tener eso en el carro? Ese es un detalle, un señor detalle.

         Creo firmemente que los hombres han sido incomprendidos por un montón de mujeres que no saben la magnitud de lo que poseen entre manos. No entiendo cómo aún dicen que ¡Hombre no es gente! Pena debería darles.

 

 


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El papá de los helados

Posted by Emilis González Ordoñez on 14:54

 

¡Conozco al Papá de los helados! No miento, él trabaja en la UNEFM igual que yo. En días pasados escuché a unos bachilleres decir: "Fulano, el profesor de suelos. Ese es EL Papá de los helados". Ese término lo tomaron los jóvenes de un reguetonero para referirse a que alguien es lo máximo, superior, Zeus.

Eso me hizo reflexionar: Y cuándo sé que soy o no el papá de los helados. Decidí hacer una investigación. Pregunté a varios bachilleres: ¿Cuáles son las características de un profesor que puede ser catalogado como El papá de los helados? Las respuestas fueron diversas, copio las comunes, las más representativas:

• El papá de los helados es una eminencia, sabe muchísimo y además lo sabe explicar. No basta que tenga mucho conocimiento sino que lo transmita.

• Es ese profesor que tiene la capacidad de explicar algo sumamente difícil de forma tal que parezca fácil. Caso contrario es un pobre pirata que quiere hacer creer con palabras rebuscadas que sabe.

• Uno que luego de explicar eso dificilísimo de manera fácil da vergüenza pedir que explique de nuevo porque se piensa: Si seré bruto. ¿cómo no entendí si lo explicó clarito? Al pirata uno no le pregunta porque lo insulta, no explica (porque no sabe sino esa explicación dificilísima) o repite lo que ya dijo.

• El papá de los helados con sólo vernos la cara sabe que no entendimos y con infinita paciencia y ejemplos aún más sencillos vuelve a explicar. Al pirata ni le importa verle la cara a uno.

• Es aquel profesor que presenta un examen peluísimo, pero todo lo explicó en clase y no hay pataleo. El otro lleva un examen horrible de cosas que no dio en clase, que él ni entiende ni entenderá nunca e intenta humillarnos porque preguntamos.

• El papa de los helados da clase durante 2 horas y parecen 5 minutos y uno no quiere que se vaya. Al pirata uno reza pa que no llegue.

• Es ese que sabe lo último, que investiga y que exige que hagamos lo mismo. El pirata no sabe ni lo que le dieron en clase a él.

• Es uno que aunque nos raspe la materia no se le puede odiar porque sabe y explicó bastante y no es su culpa que no estudiáramos. Del otro ni hablo.

• Ese que uno respeta y reverencia y no porque sea un déspota prepotente, pa ser El papá de los helados no hace falta esa actitud de pirata de carretera.

• El papá de los helados es ese que aunque hayan pasado 1, 5, 10 o más años aun recordamos qué dijo en clases y cómo lo dijo.


        Comprendí que ser El papá de los helados es sumamente difícil. Yo haré mi esfuerzo, pero sinceramente les digo, me conformo con ser amiga del Papá de los Helados.

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¡No eres tú, soy yo!

Posted by Emilis González Ordoñez on 14:49

         Chama, terminé con fulano. Con estas palabras una amiga me daba la primicia de su nuevo estatus civil. Y yo le contesté: "¡No puede ser! Ustedes eran la pareja perfecta". Y ella repostó: "A no mija. No comiences. Yo no lo quería y no me iba a quedar con él porque a mis amigos y familiares les parecía que era lo máximo. Noooo. A mí no me lo parecía. Y seré yo la que se lo cale." Respiré profundamente y le di la razón. Nadie sabe las goteras que el vecino tiene en su casa, pero igual me preocupé por el otro, por el dejado, el que en ese momento sufría, y es que el pobre me caía bien.

 

         Pero, ¿Qué le dijiste? ¿Cómo está el pobre? A lo que ella reposto: "Ah pues y cómo va a estar. Llorando por los rincones. Y tú sabes que uno diga la cosa como la diga al otro no le cae bien." Eso me hizo reflexionar. Cierto, si a uno le dicen: ¡terminamos! aunque se lo digan con una serenata y en medio de un ambiente agradable, siempre será un trago amargo.   

 

         A mí, como a mucha gente, le han dicho: adiós luz que te apagaste, acá te bajas del tren, si te he visto no me acuerdo, y un largo etcétera. Así que sé como debía sentirse el pobre ser al que mi amiga mandó a lavarse ese paltó. Y pensé, pero es que si uno ya se siente mal, deberían darle permiso para perder la ecuanimidad y contestarle (al otro que agarra nuestro corazón, lo rompe en mil pedazos y nos lo regresa como que si se tratase de una bolsa de papelillo) sus cuatro verdades.

 

·        Si a uno le dicen: "Ya no es igual". Uno debería poder decir: será pa ti porque yo estoy que me muero porque esto se acabó.

·        Yo te quiero, pero es que (acá completen la excusa que le hayan dicho algún día en su vida o que haya dicho, también se vale). Clarooo, me quieres tanto que decidiste darme de regalo la noticia que me dejaste de querer.

·        Yo te quiero, pero como amigo(a). uno debería poder decir: mijo(a) me hubiese dicho eso antes y nos ahorrábamos todo este tiempo, esfuerzo y hasta dinero que perdimos.

·        Es que estoy confundido(a) y quiero aclararme. ¿Así es la cosa? Échese un buche de cloro que eso según es bueno pa aclarar.

·        No eres tú, soy yo. Pero claro que eres tú, porque yo todavía estoy enamorao como un pistola mientras tú hasta te estas fijando en otro ser. 

 

          Y me he puesto a pensar: ¿si en la constitución establecen que hay derecho a replica, porqué uno con el corazón roto se tiene que quedar callado? No es justo.

        


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!Se te cayó la cédula!

Posted by Emilis González Ordoñez on 14:47

 

En nuestra cultura, la cultura occidental, la juventud se reduce a 10 años de la vida, específicamente de los 15 a los 25, si se tiene más de 25 se es un adulto contemporáneo. Ese término es el eufemismo que se utiliza para decirle VIEJO a todo aquel que sea mayor de 25.



               Ser viejo en esta cultura es detestable, un suicidio social absoluto, por tanto, la gente se aferra a la juventud, trata de conservarla y permanecer en ella toda la vida. Con ese fin hacen dieta, ejercicios y, los que poseen fortuna, acuden al quirófano. Pero todo esto no basta si además no parecen jóvenes. ¿Cómo? Sencillo, no basta verse como un chamo, hay que hablar, vestirse y comportarse como uno. Y si eso significa no madurar jamás, pues hay que hacerlo.


                 He percatado que ante cualquier cosa que uno diga, la gente; que quiere ser graciosa, dice: ¡Se te cayó la cédula! Para indicar que uno es viejo. Esta expresión es muy popular hoy día. Estoy casi segura que pocos saben que proviene de la época en la cual las cédulas eran de metal y al caerse hacían ruido. Así que era público y notorio cuando se caía la cédula. En este momento muchos sonreirán repitiendo que se me cayó la cédula por saber esta información. Seguramente así es.


                     La verdad no me incomoda que al cantar una canción de mi adolescencia alguno contemporáneo conmigo o menor me diga: ¡Se te cayó la cédula! La verdad, a mí no me molesta mi edad. Pero hay situaciones en las cuales me parece incomodo. Porque si señalo: Fulano perteneció a la generación del 28. Y alguien que se cree gracioso responde con la expresión que nos ocupa y ríe, creo sinceramente que lo hace para ocultar que pasó por bachillerato, pero nunca supo uno de los acontecimientos políticos e intelectuales más importantes del siglo XX. Es decir que alega eso de la cédula para ocultar que es un ignorante de la historia contemporánea de Venezuela. Acá los amables lectores dirán: ¡Ajá! ¿Y cómo sé cuando se me cayó la cédula y cuándo simplemente tengo cultura general? Yo me hice la misma pregunta y para responderla le pregunté a algunos amigos y conocidos y me respondieron con estos ejemplos:


• Si Ud. sabe que los Skinny jeans son una relectura de los pantalones "tubito", cultura general; si los usó y hasta conserva uno, cédula al piso.

• Si ve la serie GLEE y sabe que muchas de las canciones que allí se cantan son éxitos reinterpretados, cultura general; pero si recuerda hasta el peinado que poseía en esa época, clan clan clan clan.


• Si sabe que existió un grupo llamado "Menudo" que incluso realizó un reencuentro, cultura general sin duda. Si bailó las canciones, fue a los conciertos y aún conserva los afiches, recoja la cédula que el ruido no nos deja concentrarnos en la lectura.

 

• Si sabe que la película "Tiburón" es un clásico y confiesa haberla visto, cultura general. Si recuerda haber ido al estreno en el autocine Río. ¡Ay dios! No sé ni que decirle.


          Los invito a formular sus propios ejemplos, y recuerden, la cultura general no pesa.


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